Questão #11528992014

Espanhol

Lee la siguiente crónica del escritor argentino Roberto Arlt y resuelve las cuestiones 49 y 50.

El origen de algunas palabras de nuestro léxico popular

Ensalzaré con esmero el benemérito fiacún. Yo, cronista meditabundo y aburrido, dedicaré todas mis energías a hacer el elogio del fiacún, a establecer el origen de la fiaca, y a dejar determinados de modo matemático y preciso los alcances del término […] No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez:

- Hoy estoy con fiaca.

O que se haya sentado en el escritorio de su oficina y mirando al jefe, no dijera:

- ¡Tengo una fiaca!

[…]

De ello deducirán seguramente mis asiduos y entusiastas lectores que la fiaca expresa la intención de tirarse a muerto, pero ello es un grave error. Confundir la fiaca con el acto de tirarse a muerto es lo mismo que confundir un asno con una cebra o un burro con un caballo. Exactamente lo mismo. […]

Y, hoy, el fiacún es el hombre que momentáneamente no tiene ganas de trabajar […]

Aclaración. No debe confundirse este término con el de tirarse a muerto, pues tirarse a muerto supone

premeditación de no hacer algo, mientras que la fiaca excluye toda premeditación, elemento constituyente de la

alevosía según los juristas. De modo que el fiacún al negarse a trabajar no obra con premeditación, sino instintivamente, lo cual lo hace digno de todo respeto.

ARLT, Roberto. Aguafuertes porteñas. Buenos Aires: E. Santiago Rueda Editor, 2005, p. 47-49. (Fragmento)

De acuerdo a la crónica, fiaca es lo mismo que